Novedades (I)

Ya estamos en casa. Atrás dejamos un mes donde hemos disfrutado del agradable verano austral, para volver, después de casi 14 horas de vuelo, al gris y frío invierno español. Ha sido un mes en el que Little R ha conocido y se ha empapado del otro 50% de sus raíces, y a nosotros, sus padres, nos ha servido para despejar un poco la cabeza y cargar pilas para afrontar un año que se antoja – tanto a nivel social como acerca de la subrogación – complicado y movido.

Enfocándonos en en tema de la subrogación, 2012 lo cerramos con un amparo legal que nos cubría a todas las parejas que nos desplazábamos a E.E.U.U. y la India. Los mecanismos eran distintos, más rápidos y directos cuando se trataba de E.E.U.U., pero totalmente legal en cualquiera de los dos casos. Pero en los dos meses que llevamos de 2013, las cosas han cambiado: La subrogación en la India queda prácticamente descartada (lo veremos en el próximo post) y, en E.E.U.U.  se está por ver, ya que la instrucción de la Dirección General de Recursos Notariales (DGNR) que nos ampara a todas las parejas que tenemos hijos mediante la subrogación, se encuentra en el Tribunal Supremo, y como os podéis imaginar, de la sentencia que se produzca habrá un antes y un después.

Para entender como se ha llegado a este punto es bueno echar la vista atrás y analizar cronológicamente los hechos que han llevado a dicha instrucción al Tribunal Supremo.

En toda esta situación hay que diferenciar entre parejas heterosexuales y homosexuales. Las heterosexuales llevamos años acudiendo a E.E.U.U., siendo nulos los problemas que nos hemos encontrado a la hora de inscribir a nuestro hijo en el consulado correspondiente. Nos valía la “mentira” de decir que se nos había adelantado el parto estando de vacaciones y nadie preguntaba nada más. Las parejas homosexuales no lo han tenido tan fácil. Una vez nacido su hijo se encontraban que sólo uno podía figurar como padre, teniendo que poner como madre a la surrogate. Todo esto cambió cuando N y C,  pareja homosexual de Valencia, consiguieron por primera vez en España inscribir a sus dos hijos nacidos mediante gestación subrogada. La estrategia jurídica que utilizaron fue la resolución judicial emitida por un órgano competente del país de origen, en la cual se especifica claramente quienes son los padres del recién nacido.

Al poco tiempo de conseguir el registro, la fiscalía de Valencia demandó a la DGRN por el registro de los niños. Después de pasar por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, siguieron recurriendo hasta llegar al Tribunal Supremo.

¿Qué puede pasar?

La respuesta es bien clara, nos encontramos en una situación de blanco o negro, donde la resolución emitida va a marcar un antes y un después en lo que refiere a la subrogación en España. Una sentencia favorable sería un espaldarazo a la resolución, lo que podría forzar un debate sobre la legalidad de la práctica aquí en España. Una sentencia desfavorable nos volvería a llevar a la clandestinidad, al miedo de tener que pasar por un proceso duro de por sí, sin ningún amparo legal y volver a las mentiras del pasado, donde había que inventarse una vacaciones en E.E.U.U.

Sea cual sea la respuesta, lo que tenemos claro es que si la resolución ha llegado al Tribunal Supremo no es tanto por la subrogación en sí, sino por el hecho de que parejas homosexuales puedan formar familia. Vivimos en un  país con una fuerte carga conservadora, empezando por el Gobierno (sólo hay que escuchar las declaraciones del Ministro de Interior hace un par de días) y siguiendo por el gran peso que aún tiene la Iglesia Católica. La sentencia favorable al matrimonio homosexual ya les supuso una bofetada en toda regla, hablamos de gente que sigue estancada en la idea de la familia única, la de papá y mamá,  sin querer ver que el mundo ha cambiado, que ya somos muchos los ciudadanos que nos da igual con quien quiera uno formar familia y que no hay pareja más perfecta para educar a niños que aquella que se quiere y se respeta, cualidades que nada tienen que ver con el género.

Durante los casi dos años que estuvimos nosotros buscando a nuestro a hijo, coincidimos algunas parejas homosexuales. Fue allí cuando descubrimos la discriminación a la que se han tenido que ir enfrentando a lo largo de estos años por parte de los distintos estamentos públicos (Consulados, Registros Notariales…), y ojo, no podemos olvidarnos que, gracias a su capacidad organizativa, hoy en día existe la resolución judicial que nos ampara a todos.

No nos gusta nada tener que separar parejas heterosexuales de homosexuales, somos de los que creemos que estamos todos en el mismo barco, ya que necesitamos de una 3ª persona para gestar a nuestro hijo, pero por desgracia, a día de hoy en España aún existen distintas maneras de actuar en función de si sigues lo que marca el convencionalismo (papá y mamá) o si eres “distinto”, y aunque uno pertenezca al grupo de los que lo tienen “fácil” no deja de indignarse cuando ve que pasan este tipo de situaciones. Siempre hemos dicho que nos gustaría aumentar la familia, darle un hermanito/a a Little R, y nos gustaría que cuando llegue el momento, España sea un país donde si no es legal, por lo menos no te ponga trabas y te ampare legalmente, para no tener que hacer la comedia de las “vacaciones accidentadas”.

Soñando con un país mejor nos despedimos hasta la próxima…

R&C

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