Transplante de útero

Si tuviéramos que destacar un año clave en relación a la reproducción asistida sería el ya lejano 1978, año en el que nació en Inglaterra el primer bebé por medio de una FIV. Desde ese momento en adelante, las mejoras que ha habido en este campo han sido sensacionales. Mejoras en aspectos como la selección embrionaria y estimulación ovárica han permitido que el porcentaje de éxito haya ido aumentando, y que muchas parejas se hayan beneficiado de una técnica, que en su inicio, tampoco se libró de cierta polémica (recordemos la expresión “niños probeta”).

Nadie en su sano juicio podría poner en duda lo mucho han ayudado estos avances, la cantidad de parejas que han conseguido tener hijos gracias a la ciencia, en definitiva, el gran papel realizado por la clínicas de reproducción asistida. Eso no quita que no deje de ser curioso lo poco que se había avanzado en relación al útero o matriz, que es una de las partes fundamentales a la hora de gestar un hijo. Muchas son la mujeres que, a pesar de tener ovarios en buenas condiciones, no pueden gestar un hijo debido a una malformación en el útero o una histerectomía, teniendo la subrogación como único camino viable a la hora de tener hijos biológicos. Pero a partir de ahora, lo que hace bien poco parecía un imposible ya es una realidad: el transplante de útero. Ya existen en el mundo dos mujeres con el útero transplantado, quienes se están preparando médicamente para, si todo va bien, quedar embarazadas el año que viene.

(video)

La verdad que la noticia nos dejó sorprendidos. Nosotros como pareja podríamos ser una de las que se beneficiaran de dicha técnica, al fin y al cabo C tiene poco más de 30 años, sus ovarios funcionan perfectamente y tenemos embriones congelados, es decir, entre las dos chicas suecas y C no existe ninguna diferencia. Todo esto nos llevó a plantearnos (de modo hipotético) que haríamos en caso de que nos llamaran de Suecia y nos preguntaran: ¿os interesa?

Después de hablar durante un buen rato, llegamos a la conclusión de que no lo tendríamos nada claro, incluso podríamos decir que la balanza se inclinaría hacia el no, ya que lo que a primera vista parece muy bonito supone un largo y difícil camino. No podemos olvidar que es un transplante de órgano, igual que un riñón o un hígado, lo que a parte de una operación importante le tendríamos que añadir una combinación de fármacos inmunosupresores.  ¿Qué son los fármacos inmunosupresores? Son fármacos que producen una supresión del sistema inmunitario, que es el encargado de detectar y actuar contra elementos extraños. No podemos olvidar que cuando se transplanta un órgano, el organismo lo detecta como un agente extraño, por lo que la supresión del sistema inmunitario es fundamental para el éxito final del transplante. Esto lleva que cualquier décima de fiebre puede suponer un serio problema con visita obligada al hospital.

Todo esto lleva también a un debate ético-médico acerca de los transplantes de órganos. Hay que tener en cuenta que un transplante se produce cuando de una cuestión vital se trata (ej.con el hígado)  o cuando se produce una gran mejora en la calidad de vida de una persona (ej. con el riñón, ya que te evita sesiones de diálisis 3 veces a la semana) que hacen que todos los efectos secundarios derivados de la medicación queden en un total segundo plano, y bajo nuestro punto de vista el transplante de útero no cumple dicha relación beneficio/riesgo. Somos de la opinión de que “sólo”por el hecho de poder gestar a tu hijo (una parte muy pequeña de todo el camino que supone tener un hijo) no compensa pasar por un camino tan difícil como el del transplante de un órgano, por lo que entre un transplante o la subrogación para poder aumentar familia, la subrogación sería nuestra opción.

No queremos dar la impresión de no valorar en su justa medida el avance que supone el transplante de útero. Se trata sin duda de un avance pionero en el campo de la reproducción asistida, y que seguro va ayudar a muchas mujeres a cumplir su deseo de ser madres gestando ellas mismas el embarazo, pero bajo nuestro punto de vista – a dia de hoy -,  la relación  beneficio/riesgo es mucho menor que uno. Quizás nos pilla mayores, ya tendemos a una vida más conservadora, y no sabemos qué pensaríamos si tuviéramos 20 años… evidentemente vivir un embarazo debe ser una experiencia importante, pero al ya tener un hijo, y más de 30 años, las prioridades cambian y los riesgos se minimizan.

R&C

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