La transferencia

Una de las botellas de vino que creíamos que íbamos a saborear más en nuestra vida de pareja, era sin duda la que abrimos la noche que decíamos adiós a Pasadena. Una botella que fue comprada en Santa Bárbara, con la intención de celebrar que la transferencia se había llevado a cabo, y que en unas pocas horas un avión nos traería de vuelta a España. El resultado fue un poco distinto, el agotamiento emocional de la última semana producido por las distintas decisiones que hay que ir tomando sobre la marcha, el conocer en persona a A, y el saber que ya nada estaba en nuestras manos, hizo que al cabo de un par de copas ya estuviéramos roncando.

Tal y como contamos en el post  anterior, una vez fecundados los óvulos hay que esperar 24 horas para ver cuantos embriones se han formado, y  en función de ese resultado,  vais a barajar distintas opciones, teniendo que tomar decisiones sobre la marcha que marcarán la fecha definitiva de la transferencia.

Esas decisiones son básciamente 2:

1- Prueba genética (PGS):

Una de las decisiones que se pueden barajar, es la de realizar un exámen genético embrionario, proceso poco conocido, y que dependerá de la calidad y la cantidad de los embriones formados. Hay que evaluar pros y contras, ya que se trata de una prueba que, por un lado aporta grandes ventajas, pero por otro tiene algunos riesgos. Este análisis consiste en la extracción de una célula de cada embrión, que será estudiada junto con el ADN paterno y materno, para descartar cualquier alteración de orden genético. Se realiza en el tercer día de desarrollo embrionario, para ser transferidos en el quinto día. Los que sobrevivan a este tiempo -y que estén sin alteraciones cromosómicas- podrán ser transferidos o congelados para futuras transferencias. ¿Cuales son los beneficios de este análisis?: descartar la aneuploidía fetal (un número anormal de cromosomas, que pueden derivar en enfermedades genéticas, como el síndrome de down), que es una de las causas más comunes en los abortos espontáneos. Es una prueba recomendada para las madres mayores de 35 años, las que hayan tenido anteriormente varias pérdidas, o hayan vivido procesos de FIV no exitosos.  ¿Cuáles son los riesgos?: el mayor punto en contra es que se pierden embriones en el camino (no todos aguantan más de 3 días fuera), y si han resultado poca cantidad, seguramente el médico no aprobará este análisis, ya que es él quien es el que tiene la última palabra.

Hay que tener en cuenta que esta prueba no garantiza el éxito del embarazo, aunque si puede aumentar las posibilidades, ya que son embriones que han aguantado 2 días más fuera del útero, y no tienen alteraciones genéticas de ningún tipo.

Si han oído hablar de la opción de escoger el sexo del bebé, esta es la manera en que se puede hacer, al ser un análisis de todos los cromosomas, se verá si es XX o XY.

Tenéis que tener que tener en cuenta que con este análisis, el día de la transferencia será el 5º día, y no el 3º como se suele hacer. Esta pequeña demora en la transferencia, no afecta a la fecha de llegada de la surrogate mother, ya que ella tendrá que estar en L.A. el 2º día después de la fecundación (por si el doctor decide no hacer la prueba), pero si le afecta en la fecha de partida, ya que tendrá que quedarse un par de días más. El precio de este análisis es de US$4.500.

2- Congelamiento de embriones:

Con las estadísticas en la mano, las posibilidades de éxito en el primer intento ronda el 70%, subiendo al 80% en el segundo, y sobrepasando el 90% en el tercero. Es por eso que nosotros contratamos un plan de tres intentos con la agencia. Un plan que te permite -pagando un poco más- tener 3 oportunidades, todas dentro de un mismo año, y con la misma surrogate. Teniendo en cuenta este plan, la complejidad del proceso médico y la larga distancia que existe entre España y E.E.U.U, el congelamiento de embriones era una muy buena opción para nosotros, así que la primera decisión fue fácil: destruímos el esperma congelado y congelamos los embriones que quedaron, los cuales podrían ser utilizados para un segundo o tercer intento, o incluso para un futuro más lejano, si pensáramos en aumentar la familia. El precio de congelar embriones es el mismo que el congelamiento de esperma, sobre unos $450 anuales.

Una vez resueltos estos dos aspectos, llega el gran momento de la transferencia de los embriones a la surrogate mother, proceso muy sencillo que no requiere de anestesia y que se realiza mediante un catéter, el cual los deposita en la cavidad uterina a través del cuello del útero. Se le pedirá a la surrogate tener la vejiga llena para tener una buena visión a través de una ecografía abdominal durante el proceso, que durará no más de 5 minutos, y en el que podréis estar presentes, y donde tendréis que decidir in situ (con el genetista y el doctor) la cantidad de embriones a transferir.

A partir de aquí, la palabra que describe lo que viene es paciencia, ya la suerte está echada, sólo queda esperar con los dedos cruzados que en 12 días recibas el esperado mail de “congratulations, you are pregnant!”…

Para acabar nuestros relatos sobre nuestra primera experiencia en tierras americanas, no podemos dejar de mencionar al personal de la clínica reproductiva, quienes desde el primer día nos hicieron sentir muy cómodos, acogidos y acompañados y nos guiaron en todo este proceso con mucha paciencia, simpatía y profesionalidad.

R&C

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