La primera cita

Con la perspectiva que nos da todo el año que llevamos con el proceso de subrogación, si hay que destacar un punto de inflexión sería este. Es el momento en que uno pasa de vivir toda la parte teórica (cuestionarios, contratos y  pólizas) a la parte emotiva. Es donde llega el momento de conocer al tercer miembro de la ecuación, es decir, poner cara a la mujer que va a gestar a nuestro hijo. Es cuando te das cuenta que el proceso EMPIEZA de verdad…

Todos sabemos de la importancia de la primera impresión, esa sensación que te despierta cualquier persona en el momento en que la conoces, esos primeros detalles que inclinan la balanza hacia un lado o hacia el otro. También es sabido que esa primera impresión está muy marcada por esos prejuicios que todos tenemos, y más en un caso como este, donde sabes que no existe “la mujer ideal” (sería C), y donde una vez más hay que ver el vaso medio lleno, y entender que la situación para la otra parte tampoco es nada fácil.

Para llevar a cabo este primer encuentro, la Agencia monta una reunión en alguna de sus oficinas, y junto a la psicóloga de la agencia, que actúa como mediadora, charlas durante más o menos media hora, basándose todo en una serie de preguntas y temas formulados por ella. Pasada esa media hora, os dejará solos con la surrogate y su pareja (si la tiene), y os recomiendan que vayáis a algún café para poder compartir un momento más íntimo y relajado con ellos, y así poder conocerse un poco más.

En nuestro caso, el “match meeting” fue vía Skype. Como podéis imaginar, cruzar el mundo para una reunión de una hora no entraba dentro de nuestro presupuesto, y a pesar de las insistentes recomendaciones de la agencia para realizar la reunión en persona, lo pudimos arreglar todo para montarla a tres bandas vía Skype. De todas maneras, entendemos que las primeras impresiones en persona son muy importantes, y que tenerlas a través de una pantalla, con los típicos problemas de conexión a Internet, no es comparable a una buena comida o a un café con bollos. Pero nuestra realidad nos impedía viajar dos veces en un breve período de tiempo a California, así que la tecnología fue nuestra “salvadora”.

La reunión en sí fue cómoda, los nervios/timidez de los primeros minutos se fueron desvaneciendo a medida que nos íbamos conociendo. El relajo, la simpatía y la misma perspectiva acerca del proceso de subrogación que A tenía, nos reafirmó la idea que nos habíamos hecho de ella al leer su perfil, por lo que no dudamos en decidir que A sería nuestra surrogate, y esperábamos que también ella se hubiera llevado una buena impresión de nosotros. Y así fue…

Mención aparte merece la psicóloga de la agencia, pensad que el papel que ella tendrá se limitará a la media hora que hará de mediadora entre vosotros y la surrogate mother en la primera cita, papel que hace muy bien, por lo demás. Pero ahí acaba su rol, justo cuando realmente comienza la parte dura del proceso, en donde las emociones positivas y negativas van a la orden del día, y donde uno espera tener el respaldo profesional correspondiente. Un respaldo, por otro lado, muy bien remunerado (y pagado a priori).

A partir de ahora, todo se empieza a planificar para la futura transferencia: desde el “gran pago” (80, 90% del proceso), la estipulación del contrato con la surrogate (explicado en post anteriores), calendarios médicos, y otros temas que iremos viendo en futuros posts.

R&C

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