Subrogación, una decisión “natural”

A mis 15 años una histerectomía se cruzó en mi camino, lo que significó decir adiós a la posibilidad de quedarme embarazada. Desde ese momento supe que si algún día quería ser madre, tendría solo un par de opciones muy claras: la adopción o la subrogación.

Cuando nos encontramos con R, la paternidad nunca fue un ‘tema’, solamente sabíamos que si nuestra relación avanzaba y se consolidaba y si algún día queríamos formar una familia, tendríamos que decidir entre una de esas dos opciones, y que el momento aquel de decidirlo llegaría eventualmente. Pasaron casi 4 años hasta que comenzamos a planteárnoslo en serio, y en cosa de un mes apareció el aviso en un periódico: una de las agencias de subrogación más antiguas de Estados Unidos vendría a nuestra ciudad a hacer una reunión informativa. Obviamente no lo dudamos y nos inscribimos, nuestro plan era reunir toda la información posible para poder decidir qué hacer y cómo hacerlo.

No nos demoramos demasiado en decidirnos por la subrogación, el primer factor que tomamos en cuenta fue el tiempo que tardaríamos en tener a nuestro/a hijo/a en los brazos. Luego pensamos en los costes, luego en la posibilidad de “vivir un embarazo” aunque fuera a la distancia y, finalmente, la posibilidad que nos daban de poder tener un hijo biológicamente de los dos. Claramente la subrogación era la opción ideal para nosotros. Tuvimos también la suerte de tener un apoyo económico importante (-gracias R y E, si algún día leéis esto, sabréis que habéis sido fundamentales-), que nos permitiría entrar en este proceso sin grandes aprietos.

Sé que mi punto de vista de todo este proceso puede ser un tanto diferente al de otras mujeres que han vivido largos tratamientos, frustraciones y sorpresas en el momento que buscan un embarazo, ya que llevo más de la mitad de mi vida sabiendo cuál es mi realidad, asumiéndola y enfrentándola con mucho tiempo y mucha calma, pero a fin de cuentas, todas las que optamos por la subrogación pasamos por lo mismo: vivir la experiencia de que otra mujer se haga cargo de tu hijo durante los primeros nueve meses de gestación.

C

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